Día de los abuelos.

San Joaquín y Santa Ana – 26 de Julio 👵👴❤️.

“Si el abuelo estuviera vivo ufff las cosas que haría con ustedes y por ustedes”. Frase que en más de una oportunidad mi mamá repitió y sigue repitiendo, imagino porque lo seguirá extrañando, aunque hayan pasado más de 40 años. Dicen que Alfredo era una persona extraordinaria. No te preocupes ma, que el abuelo nos conoce y quien te dice, por haberse ido tan pronto, es el guardián de nuestros sueños.

Mis abuelas no eran el prototipo de abuelitas de mesa de luz que se encogen y te dan ternura.

Eileen, una señora fuerte y poderosa, viuda desde muy joven y fría por momentos, fue para mi una gran mujer. Amaba ir a su casa, ponerme su ropa y hablar de cualquier cosa. No se si para mi mamá ella fue su mejor versión, pero para nosotros, sus nietos, yo creo que si. Porque fue dulce a pesar de su rigidez. Ella viajaba por el mundo, jugaba al póker, tomaba whisky y olía rico. Siempre olía a ella. A veces, muy de vez en cuando, la siento venir.

Mercedes, mi otra abuela, la que aún hoy guarda en su mesa de luz mis cartas, fotos de mis hermanos y esas esculturas espantosas que uno hace en la escuela. Ella nos cuidaba los fines de semana cuando mis papás salían con sus amigos. Teníamos un secreto, nos dejaba ver El show de Benny Hill y Alta comedia, a escondidas de los viejos, mientras que nos acariciaba el pelo hasta quedarnos dormidos. Mercedes, lindo nombre, que tengo en mi lista de nombres de niñas por si acaso, tiene la piel y las piernas más espectaculares del planeta. Según ella, porque se bañaba con agua fría. Ella capaz no huele tan refinada como Eileen, pero siempre huele a abuela, a esa mezcla de perfume invasivo con colonia de farmacia. Le gustaba tomar mate, allá en aquel tiempo donde tomar mate no estaba tan de moda. Cuando éramos más chicos e íbamos a su casa, a ella le encantaba mostrarte donde había fallecido Roberto su marido, por ende mi abuelo, de un paro al corazón mientras que regaba el jardín. Roberto o Bobbi como lo llamábamos nosotros, un personaje sin igual. Yo imitaba a Juana Molina y él se ponía nervioso por mi mandíbula. Odontólogo de profesión, amante de los aviones, los barcos y de la buena educación a la hora de sentarse en una mesa, para no decir un rompe pelotas.

Capaz, digo porque me encanta pensar que muchas cosas que me gustan son porque las heredé, me gusta el mar porque mis abuelos fueron marinos y me gusta el té porque mi abuela hacía un ritual del mismo, lo servía maravillosamente en su vajilla azul inglesa con sus tarrones de azúcar y scones con manteca y dulce.

Los abuelos marcan infancias, y en algunos casos la vida entera. Algunos muy presentes, otros solo en Navidades. Pero quedan ahí en nuestro recuerdos de niñez y adolescencia ya pasadas dejándonos algo difícil de poner en palabras que queda anclado en el corazón.

Hoy ver a mis hijos que aman profundamente a sus abuelos, que los traen a la conversación todo el rato a pesar de no vivir a la vuelta, me llena el alma de felicidad. En parte yo reposo mi mente cuando se que ellos están custodiando a mi manada.

Feliz día abuelos ❤️. Gracias por regalarnos identidad y raíces.

Autor: Flor the Flower.

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