Espejito espejito

Nunca fui una persona acomplejada…. hasta ahora. Ahora?? Una mujer grande y madre de dos bellezas??? Ahora que estoy más flaca que hace un par de años???

Sí, ahora. Yo no se sí me está haciendo un poco mal ver tanto abdominal en Instagram o con la maternidad perdí materia gris y por ende, raciocinio, pero es lo que me pasa a veces.

Con ambos embarazos engordé bastante. Algunos dirán que estaba regia, esas bellas personas que ven más allá de las cosas y admiran el milagro de la creación, pero nunca tanto. Claramente no me vieron comer helado del pote como sí fuera la última vez que las vacas produjeran dulce de leche. La cuestión es que después de tenerlos, mi reflejo en el espejo me daba un poco de nostalgia, esta soy yo, que hicieron conmigo???.

Tal como me dijo una vez una amiga, suerte que no tenemos otros temas más importantes y nos da el tiempo para mambearnos con los kilos de más, pero a pesar de ser consciente de eso, allí me encontraba con un cuerpo que no era el mío y un tanto incómoda. Cómo castigarlo, me preguntaba, sí había trabajado arduamente para engendrar un ser? Pero no era yo, aunque si. Me embarqué en algunos sacrificios gastronómicos durante unos meses y de a poco fui volviendo a entrar en mis pantalones. Sin perder la cordura y siempre focalizada en disfrutar la etapa de bebitos peques que pasa volando, fui de a poco reconciliándome con mi nuevo yo. Porque a pesar de los kilos bajados, la apariencia ya no era la misma. No son los kilos, es la cara de cansancio, las ojeras, el pelo atado y a veces desteñido y el poco tiempo que tenés para dedicarte a vos.

Está tan en auge el rubro mamás, que el bombardeo de información al respecto me abruma. Mucho referente sin contenido. El culto al cuerpo post parto un verdadero tema en si mismo. No hay revista sin noticia al respecto.

Las mujeres reales también son flacas, claro eso está. Y por favor no caigamos en un lugar común de envidias y esas cosas, que en mi caso, no vendrían por ese lado. Pero para qué presumir un abdominal a 10 días de parir. No creo que colabore.

Momento momento, me dije una vez….A mi no me auspicia ni el snack saludable de frutos secos ni el centro de estética post parto. Bajemos un poco la exigencia. Anda sí queres a Pilates. Hace dieta para sacarte los kilos de encima, pero con tranquilidad, con la mente puesta en el paso a paso. Ordenemos la rutina, conozcamos al chiquitín, descansemos y después vayamos de a poco amigándonos con este nuevo yo, que como tantas cosas en tu vida se modificaron cuando te convertiste en madre.

Habiendo dicho esto, repitiendo cual mantra para mi misma, “de a poco todo vuelve a su lugar”, debo confesar mis pecados.

Hace unas semanas llegó la invitación de un cumple para niños. Mucho splash en la tarjeta, rápidamente entendí que teníamos un “pool party”, así en inglés, porque fiesta en la piscina es como que no te entusiasma. Te crees que pensé que divertido Pancho la va a pasar genial? Dije maldición, él no se mete sólo al agua, por ende allí tendré que desfilar mis cachas enfrente de todas esas malditas!!! Juro que quería alquilar un traje de buzo táctico! Pero por qué!???? Que le estaría enseñando a mis hijos? Que se pierdan divertirse en la pileta porque les incómoda la panza. Tanto laburo con el autoestima y el cuidado del mismo, y el mensaje que les dejo es lo contrario? Lo peor de todo es que no me metí. Y aún peor fue lo mal que me sentí después, porque no podía creer semejante estupidez. Lo pensé y repensé y me arrepentí.

Aprendí la lección. Hace unos días volví de la playa y la verdad no me importó nada de nada. Me compré un traje de baño que me quedara cómodo para hacer castillos y milanesa y me preocupe sólo por disfrutar de eso. Capaz las fotos en bikini te las debo, pero juro que la pasé bomba. Que lindo es respirar libertad.

Soy partidaria del verse y sentirse bien. Eso puede implicar bajar 5 kilos o subirlos, teñirse el pelo, depilarse las cejas o hasta pintarse las uñas. Pero hacer algo por uno. Que te haga bien. Porque en la tarea de ser mamá y vivida tan intensamente como se vive hoy en día, uno se pierde. Obvio que las raíces del pelo son menos importantes que el nuevo diente del pequeño. Pero para que comparar? Somos la suma de muchos roles. Y el rol de mujer que se quiere, que se da un lugar cuando puede, pienso que suma. Parece superfluo, pero creo que no lo es. Vayamos sin prisa, me repito más de una vez. Pero no te pierdas. Porque esta bueno. Porque da seguridad en muchos planos. Porque hace bien. Pero sin tanto rollo con los rollos. Sin tanta comparación. Sin tanto complejo. Dejemos ver a los demás lo feliz que estamos con la vida que llevamos.

Todas, absolutamente todas las mujeres de mi vida son lindas.

Cada una con su estilo y su fisonomía, pero verdaderamente lindas. Y no estoy exagerando. Posiblemente mi apreciación de su belleza tenga que ver también con el cariño que les tengo. Y en esa línea de pensamiento, creo que concluyo mi relato del día de hoy. Mirar con amor. Cuidarse sin exigencias. No castigarnos entre nosotras. Alimentar el alma de buenos pensamientos. Re direccionar modelos a alcanzar. Hablar de otras cosas. Enseñarle a nuestros hijos la importancia de valorar cada parte de su cuerpo y admirar la belleza en los demás. Y por qué no, poner de moda la celulitis, el rollito traicionero y la chicha post parto.

Autor: Flor the Flower

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