A través de sus ojos

Una voz grave y segura, me llama la atención. El acento británico más exquisito, es una caricia a mis oídos. Es mi momento de relajo. Los únicos tal vez 20 minutos del día en donde los chicos se fueron con el papá a ver las uvas y tractores y yo puedo leer un libro. Pero esa voz me distrae. Dejo el libro para otro minuto y me doy vuelta a ponerle cara a esa voz. Es idéntico a Richard Jenkins, un actor americano que me encanta. Lo veo, lo escucho y trato de disimular para no ser tan obvia. Siempre desde chica, me gustó observar otra gente y hacerme historias.

En su reposera y junto a una niña de no más de 13 años lo encuentro. Asumo es su hija. Ella habla con mucha armonia y dulzura. Escucho como le describe la pisicina, la poca cantidad de personas, los árboles, la temperatura del agua. El le hace preguntas concisas acerca de escalones y bordes. Me percato que el señor es no vidente. Y no se porque pero se me hace un nudito en el pecho. Se meten juntos al agua y el murmura la sensación de infinidad que le provoca el chapuzón.Y esta en lo cierto. La pileta es enorme. Se lo nota disfrutando.Charlan. El pregunta acerca de Rachel y Clara. Ella le cuenta que se fueron de vacaciones a la Costa Azul.

“Te dejo solo, me voy a buscar una limonada”. Y yo no se por qué pero me pongo como en estado de alerta como si alguien me fuese a necesitar.

Es uno de los paisajes más hermosos que conocí en mi vida. Realmente el lugar me deslumbró. Cada rincón, es una foto. Y en lo único que pienso es, en que este señor se lo pierde.

Quieres ir mañana a Siena ? Creo que tenemos mucho para ver. Nos va a encantar.

¿Mucho para ver? De que habla este hombre. Acaso no sabe que no ve. Florencia acá la que no ve nada sos vos. El ve a través de los ojos de su dulce niña, el usa sus otros sentidos y arma en su mente la foto perfecta.

El siente, el imagina, el describe lo que su mente le dice que ve. Acaso el tiramisu no sabe más rico cuando cerras los ojos. Acaso el beso más profundo no lo das con los ojos cerrados. Acaso cuando te duele el alma no te invitas a pestañear largo y tendido.

Definitivamente podemos ver con los ojos cerrados. Lástima que últimamente lo único que hacemos es mirar torcido. No solo a los demás, sino a nosotros mismos. Si tan solo pudiéramos ver más con el corazón, dejaríamos de apreciar lo que nos falta para agradecer lo que tenemos y seriamos mucho más empaticos con las realidades de los demás.

Este padre e hija no solo robaron mi atención los escasos 10 minutos que pude ser yo sola en estas vacaciones, sino que dejaron flotando en mi cabeza pensamientos con pisca de aprendizaje.

Los veo venir corriendo con una sonrisa de oreja a oreja. Que maravillosa capacidad tienen los niños de mirar con pureza y sin ojos borrosos, el mundo que los rodea.

Y en esos segundos que nos separan de un abrazo, cierro mis ojos y prometo mirarme con amor, mirarlos con amor y tratar de enseñarles a elegir ser felices con lo que les toque vivir.

#relatosdeunasvacacionesenitalia #mirarconamor

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