Desde aquel día y para siempre.

Puede sentarse, sugirió con una voz dulce. Cuénteme qué la trae por acá. Con la voz entrecortada se animó a pronunciar aquello que hacía varios meses tenía guardado en su alma y no podía compartir. “Es que nunca imaginé ser tan inútil, tan miedosa, tan impaciente y al mismo tiempo sentirme tan poderosa. Hizo una pausa y con lágrimas en los ojos, continuó. Si antes de tenerlos tan sólo alguien me lo hubiese dicho, yo me habría preparado mejor para esto, pero claro, nadie habla o tal vez a nadie le pasa. Yo sabía el tamaño del bebé en cada mes de embarazo, sabía qué carrito era mejor, qué hacer si te salían grietas. También sabía que a veces algunos bebés duermen más que otros, algunos sufren reflujo y que, llegado el caso, la leche de fórmula puede ser una opción. Todo eso lo sabía, lo leí, te lo cuentan las revistas. Hay productos inventados para cada tipo de necesidad y hay necesidades inventadas para cada tipo de producto y basta con agarrar el celular para saber dónde conseguirlos. Yo eso lo tenía claro.

Ahora que pienso debí poner más atención cuando en los ojos de mi hermana vi algo más que cansancio. Debí sospechar que el llanto de mi amiga no era pura y exclusivamente porque hacía 3 días que no iba al baño.

En voz alta las palabras toman forma y al escucharlas me arrepiento de haberle dicho recién que nadie me lo dijo o que a nadie le pasó. Lo que yo no hice es ver más allá. Cuesta la empatía cuando no tenes idea de que pasa del otro lado, porque claramente yo asumía que la cosa era tan natural que debía ser sencilla. Pero no. Por eso estoy acá. Porque jamás imaginé amar tan profundamente. Es un antes y un después. El punto de inflexión de mi vida. Porque se me corta el aire si pienso que algo puede pasarles, me quedo de noche viéndolos dormir y contemplo semejante maravilla; y a veces no duermo de solo pensarlo, porque se me llenan los ojos de lágrimas de imaginarlos en su primer día de clases, o en su carrera de natación o en el día de su casamiento. A mí me estafaron, qué es esta vulnerabilidad espantosa que me atravesó por completo. Que si creo en Dios? Ya no me debe soportar ese hombre de la cantidad de veces que le imploro los cuide noche y día.

Eso me pasó, por eso estoy acá. Porque hago lo que puedo y me cuestiono todo el tiempo si es lo correcto. Avanzo tres casilleros y retrocedo uno. Constantemente. No quiero herir sus sentimientos pero a veces me gana el agotamiento y grito y me contradigo, porque eso también es faltar el respeto y les enseño día a día a respetarse y respetar al prójimo y ahí estoy yo enojada a veces, contenta la gran mayoría. Es la vida, ya lo sé, pero esto es nuevo, jamás me pasó. Creía tener todo resuelto. Los abrazo fuerte siempre y a veces pienso que algún día necesitarán otros abrazos, y me da nervios pero me tranquiliza pensar que yo aún adulta necesito los brazos de mi madre y respiro aliviada. Yo los quiero libres pero cerquita, porque de solo pensar en que van a crecer me da vértigo. Le dije doc, yo no estoy bien. Un día pienso una cosa al otro día otra, intento no pensarlos todo el tiempo pero es imposible. Dígame qué me pasa, cómo me puede ayudar?

Hizo una pausa, dejó su lapicera, sonrió y le dijo: “Lo que a usted le pasa tiene nombre, se llama SER mamá”, le acercó un pañuelo y agregó “ y lo está haciendo muy bien”.

Feliz día mamás ❤.

Dedicado a las mamás de mi mundo incluidas las que son, las que lo desean y las que lo serán.

Autor: Flor the Flower

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