Gracias

La tecnología permitió que una persona en Bombay esté en vivo en una reunión que se hace en Lima. A mí me parece mágico y no entiendo cómo es posible. Pero como dicen, mejor creer en la magia que pasarse la vida descifrando los trucos. Saber que yo escribo mirando un cielo gris en pleno invierno, y al mismo tiempo, vos me leas amaneciendo con un sol que te da en la cara, es maravilloso. Recibir un mensaje desde Salta o Madrid, que diga que ese cuento era todo lo que necesitabas para sentirte acompañada, cuando yo simplemente aguardando en una sala de espera, junte tres pensamientos y los volqué al papel, me roba mas de un suspiro. Por qué escribo? Para qué ? Para quién? No podría contestarte ninguna de las tres.Lo que si sé, es cómo. Con el corazón. Si yo lo leo y no me gusta, no lo comparto. Si lo repaso y me enoja, lo suavizo. Si cuando lo someto al filtro de la honestidad, está exagerado, lo reescribo. Si puedo herir feo, lo pienso.Y en ese mismo momento me imagino las hoy 4 mil personas leyéndolo en un lado o las 22 mil en otro y me da dolor de panza. A mi casamiento fueron 350 personas y me pareció una multitud de ojos sobre mis espaldas. Imagínate invitar a cenar a tu casa a 4 mil. Pero 4 mil al lado de 50 mil no son nada. Y 50 mil al lado de 3 millones menos. Y vuelvo a recordar, que una revista en una isla desconocida para mi, pensó en mis cuentos para compartir con sus habitantes, y eso me alegra. Como ese día que me animé a leer en voz alta algo triste que escribí y cuando levanté la cabeza, medio aula se secaba las lágrimas porque mi cuento les había tocado una fibra en el cajón de sus recuerdos.“Tenés linda voz, deberías hacer podcast”, me dijeron un día, y yo no me lo creí, mirá si con este inglés gaucho y mis cuentos de finales felices yo voy a hacer eso. Y vuelvo a pensar en que estoy tarde y que me falta mucho por leer, y aprender, pero que voy andando.Y que aunque algunas puertas no se abran no significa que todo está perdido. No tiene por qué gustarle a todos lo que escribo, convivir con el descontento de la mirada del otro, es saber vivir.Así que si vos te animás, yo me animo. Chiquito pero grande, y eso es un montón. Mi voz, tu voz. #gracias

Autor: Flor the flower

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