Una novela cualquiera 8

★ ʟᴀs ᴛʀᴇs ★ Salió demacrada. Todavía había bastante gente en el salón y ella no podía permitirse arruinar el último rato del casamiento de su amiga. Ni loca se iba antes. Frente al espejo, abrió la canilla para mojarse la cara cuando la puerta del baño se cerró. Era Leticia. Soledad le sonrió, esa sonrisa que en realidad es llanto.

– Qué pasó gordi? -preguntó Leticia que no dejaba de tocarse la panza.

– Nada. Gaspar es un pelotudo. Eso pasó. Lo mismo de siempre.

– Qué te dijo? – le preguntó mientras le acariciaba dulcemente el pelo.

– Nada. Un nabo. Que estaba linda y que me quería. Ya con lo del civil fue suficiente. Qué necesidad!.

Leticia no quería hacerla sentir peor. Igualmente era difícil dar ánimo. Prefirió no decir mucho y menos decirle que ella era feliz sin él y bla bla. Leticia y el positivismo tóxico no eran compatibles.

– No le des bolilla Sole, verte tampoco es fácil para él. Es todo muy reciente y en el fondo te quiere de verdad. Las personas que alguna vez se quisieron, jamás, aunque lo nieguen, se dejarán de querer. O acaso vos no lo querés?.

– Sí lo quiero, no hace falta que te lo diga. Lo amo a pesar de todo. Pero yo no voy y se lo grito en la cara.

En ese momento, cuando la conversación empezaba a ponerse más seria, apareció la China que tenía una borrachera para el campeonato.

– Hola mis queridas, qué lindo encontrarlas acá. La pasaron bien en el casamiento de mi suegra? Por favor ayúdenme a hacer pis, este vestido de miércoles que me hicieron poner no me lo puedo sacar.

Cuando Leticia intentaba bajar el cierre, éste se trabó y se rompió. Se largaron a reír a carcajadas. Esas risas fundidas en un abrazo de amistad, dieron alivio a muchos pesares. Todas cargaban con más de uno. Pero esa noche valía poner en mudo los pensamientos para disfrutar del jolgorio. Salieron agarradas de la mano mientras que “Auto Rojo” sonaba a todo volumen.

Soledad y Gaspar se volvieron a cruzar en la pista. Pero esta vuelta la actitud de ella fue diferente. No dudó en mirarlo a la cara mientras cantaba a los gritos la canción. Èl daba un poco de pena. No podía disimular su alcohol en sangre y mucho menos su deseo de correr a abrazarla. #unanovelacualquiera

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s