Una novela cualquiera 9

★sᴏʟᴇᴅᴀᴅ ★ ⠀

La fiesta estaba llegando a su fin. Soledad con una cerveza en mano, salió a la terraza a tomar un poco de aire y a fumar un cigarrillo.⠀

“Por favor no”, pensó mientras que se daba vuelta y ahí estaba. Lo olió. Ese perfume tan particular. ⠀

– Puedo? –se acercó sacándole la cerveza.⠀

– Tengo opción? – le contestó ella.⠀

– Pará, no me ataques vengo en son de paz.⠀

– No hace falta. Acá no hay guerra. La guerra terminó el día que te subiste a ese avión.⠀

– No vengo hablar de eso y menos hoy. Quería saber cómo estabas nomás. ⠀

– Gaspar no somos pendejos, volvé adentro que estás borracho y acompañado. Andá a ver si se confunden a tu novia con la verdadera novia. De blanco Dios mío qué desubicada.⠀

– De qué hablas Soledad. Qué sé yo donde está Julia, no es mi novia, es una chica de la oficina. ⠀

– Una chica de la oficina que te trajiste de Brasil. Mirá vos que buen compañero resultaste. Flaco no me jodas, terminemos el casamiento bien. Me aprietan los zapatos y me duelen los pies, no tengo ganas que además me duela el corazón.⠀

– Me quedé corto diciéndote que estabas linda. Estás radiante. ¿ Estás de novia?.⠀

– ¿Qué te importa a vos eso?. ⠀

– Me importa. Sole, siempre me vas a importar, te guste o no.⠀

– Bueno basta. Ándate o me voy. Esto es un papelón. No quiero ser el centro de atención de esta noche. El casamiento no es nuestro, te recuerdo que me dejaste colgada con anillo y un hijo en mi panza. ⠀

– No no no, Soledad basta de repetir eso. Esa es tu versión de los hechos. Ese bebé no tiene nada que ver con mi partida, eso nos destrozó a los dos. Está bien, me voy. Sólo te vi acá afuera y quería venir a hacerte compañía.⠀

– Gracias, mejor sola que mal acompañada.⠀

Él se dio vuelta enfilando como para la puerta, dio dos pasos, de repente giró, la agarró de la muñeca, la empujó contra su pecho, y le estampó un beso en la frente.⠀

– El martes me vuelvo a Río. Por favor necesito verte y que hablemos– le susurró al oído. Y se fue de nuevo para adentro. ⠀

“Gaspar la puta que te parió”. Rabia, bronca, pánico. Amor. Todo eso y más. Se quedó quieta, pálida y pensativa. Sonrió tímidamente. Debacle universal. Fin de la fiesta, pero no de esa historia.

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